Existen pocas dudas hoy en día acerca del potencial de la Gamificación a la hora de involucrar a los usuarios clave para las empresas en dinámicas lúdicas con el objetivo de fidelizar y conseguir alcanzar buenos resultados comerciales. En el proceso de atraer la atención del espectador mediante el uso de estas técnicas se encuentra la clave de un buen engagement con los públicos objetivos de las marcas, pero ¿cómo conseguirlo? En Crédito y Caución hemos hablado con Pablo Navazo Ostúa, Doctor Cum Laude en Ciencias de la Información y especialista en Gamificación, Comunicación Audiovisual, Diseño y Arte Contemporáneo.

Según Navazo, la primera pregunta a la que debemos enfrentarnos sería cómo podría funcionar exactamente esta gamificación en el ámbito comercial, lo que pasa por “una interacción deseada y diseñada previamente por la organización, aprovechando la predisposición del comportamiento humano para participar en dinámicas atractivas o en  juegos con grados de diversión y satisfacción. Es importante trazar un camino a seguir por el usuario para maximizar una relación beneficiosa entre organización y público objetivo”.

Uno de los modos más habituales utilizados por las empresas para alcanzar sus objetivos y conocer mejor a sus públicos, se remonta a la mecánica de acumular puntos, con el objetivo de adquirir descuentos o artículos virtuales, entrar en sorteos o, a medio/largo plazo, acceder a recompensas y privilegios más exclusivos, como premios de un nivel superior.

“Más allá de una estructura teórica basada en ofrecer a los usuarios una motivación, habilidad y desencadenante, elementos que conforman el proceso genérico de la gamificación, existen algunos principios y elementos concretos que se pueden incorporar a los proyectos comerciales de las empresas”, asegura Navazo. Podemos hablar de cinco principios fundamentales:

  1. Recompensa: La faceta positiva de premiar el esfuerzo es el ingrediente clave de este principio. Los usuarios deberían ser recompensados ​​con una serie de bienes virtuales por un comportamiento específico desarrollado, y esos artículos virtuales deben ofrecer acceso a privilegios y recompensas exclusivas, como niveles o premios.
  2. Aversión a la pérdida: La mayoría de los usuarios prefieren evitar pérdidas antes incluso que obtener ganancias potenciales. Una forma de poner a nuestros usuarios manos a la obra es concediendo algo interesante de forma inmediata que tras el desarrollo de la interacción puedan llegar a perder en algún momento si no continúan con una mecánica determinada.
  3. Estado, competencia y reputación: La gran mayoría desea de forma inherente aumentar su estatus e imagen social. Esta es la razón por la cual las tablas de clasificación de participantes suponen un buen elemento a implementar. Además, el hacer que estos logros sean públicos y susceptibles de ser compartidos en redes sociales alienta a los usuarios a mantenerse motivados para alcanzar objetivos de forma constante.
  4. Retroalimentación: Los comentarios y notificaciones periódicas informan a los usuarios de que sus acciones se registraron y muestran los resultados de las mismas. Tanto la interacción como poder verificar la acumulación de puntos o bienes a medida que se realizan una serie de acciones, establece un sistema de recompensa directo e inmediato. También es una indicación de que el usuario se está acercando sustancialmente a su objetivo final. Lograr objetivos menores continuamente para alcanzar un objetivo final más grande, supone a menudo uno de los elementos que consigue que los juegos sean altamente atractivos.
  5. Coherencia y medición: Una aplicación o producto gamificado debe ofrecer en su conjunto una experiencia que valga la pena, aportando un valor tangible a la experiencia de usuario. En caso contrario, los individuos no volverán a usarlo ni tampoco lo recomendarán dentro de su círculo de influencia. Al mismo tiempo, el éxito de una expansión comercial y/o el refuerzo en la relación experimentada entre el usuario y nuestra organización debe ser medido para poder valorar su eficacia.

“El buen hacer y la calidad en el diseño y la ejecución de los elementos de gamificación serán los que determinaran el éxito de los mismos”, apunta Navazo. “El placer generalizado que la mayoría de los individuos experimentamos al jugar a cualquier tipo de dinámica lúdica no es suficiente por sí mismo. Para poder aumentar las conversiones de nuestro proyecto con éxito, es necesario identificar elementos divertidos y participativos en los juegos para saber aplicarlos dentro de la lógica interna de nuestro producto, visión e identidad corporativa.

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