El coaching empresarial es una disciplina cada vez más común en las grandes empresas. Son muchos los beneficios que su aplicación puede aportar a la calidad de los directivos de una organización y a la de las relaciones entre ellos, un factor imprescindible en una empresa. En Crédito y Caución hemos hablado con Luis Huete, Management Internacional y coach empresarial, sobre los beneficios de esta disciplina en el desarrollo profesional de directivos y compañías.

La buena salud de una empresa se compone de muchos factores, y uno de ellos es la actitud de los trabajadores. “Los procesos de coaching deberían de ser algo habitual en las corporaciones que ambicionan lograr o mantener un posicionamiento fuerte en el mercado”, señala Luis Huete. Entre los principales beneficios que el coaching empresarial puede aportar a los trabajadores de forma directa, y a la empresa de forma indirecta, se encuentran la mejora de la iniciativa, la colaboración entre áreas, la cultura, el compromiso, la motivación o el liderazgo.

Es imprescindible que el clima laboral del equipo sea el adecuado y que, tanto empleados como directivos, estén motivados día a día y den lo mejor de sí mismos. Además, a través de esta disciplina, los trabajadores tienen la capacidad de expresare, defendiendo sus ideas y denunciando problemas en su entorno laboral. “Buscamos hacer frente a desafíos directivos mejorando las aptitudes con alto impacto en la efectividad directiva y con alta factibilidad de mejora durante el proceso”, afirma Huete. En todo acompañamiento de coaching empresarial es importante identificar las aptitudes con mayor impacto positivo del empleado.

El coaching empresarial es, por tanto, el acompañamiento personalizado de un trabajador que afronta un reto profesional y supone, para él, una conversación inteligente, sincera, honesta y relevante sobre temas que resultan importantes para su empresa. Se trata de un proceso abierto y flexible en el que el coach debe guiar al trabajador en un aprendizaje continuo hacia un pensamiento saludable y beneficioso para lograr sus objetivos. “La duración óptima de un proceso de coach empresarial es de un año, aunque puede prolongarse hasta dos, con sesiones de trabajo de dos a tres horas”.

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