Es innegable que el mundo de la impresión 3D ha dado un salto cualitativo en los últimos años, dibujando un escenario en el que cualquier persona o empresa podrían fabricar de forma autónoma casi cualquier cosa. Desde el sector de la medicina, mediante la creación de prótesis e incluso órganos, hasta el mundo de la alimentación, donde ya es posible comer, por ejemplo, piezas de sushi impresas en tres dimensiones. Con el objetivo de conocer mejor las implicaciones que subyacen de la impresión 3D, en Crédito y Caución hemos hablado con Ástrid Sánchez, Directora de Unidad de Negocio 3D en BQ, que nos ofrece las claves de esta tendencia en auge de cara al mundo empresarial.

¿Qué es lo que las empresas más demandan en impresión 3D en este momento según la experiencia de BQ?

Depende mucho de las necesidades específicas de cada empresa, pero se está empleando principalmente con dos fines: optimizar recursos dentro de los flujos de trabajo de una empresa y buscar nuevos modelos productivos. Muchas compañías ven en la impresión 3D una herramienta que disminuye los tiempos y los costes de producción, por ejemplo, pueden imprimir maquetas o prototipos en cuestión de minutos. Con respecto a qué demandan de las impresoras, las empresas buscan calidad de impresión, tiempos cada vez más rápidos y variedad en los materiales.

¿Cómo se está produciendo la integración de las impresoras 3D en las empresas españolas?

La impresión 3D se está utilizando principalmente en empresas relacionadas con sectores como el de la ingeniería, la arquitectura y el diseño, ya que son herramientas muy útiles en el desarrollo de productos: permiten mejorar y agilizar el proceso de diseño, validación y prototipado. No obstante, nuestras impresoras 3D se utilizan en sectores tan diversos como la educación, la moda o la medicina puesto que es una herramienta muy versátil y con muchas posibilidades.

Últimamente se oye mucho el término Granjas de impresión 3D. ¿Cuál es la aplicación y las ventajas para las empresas?

Las granjas de impresión 3D permiten multiplicar la productividad y atender a grandes pedidos o a pedidos simultáneos. La ventaja de esta solución es que es escalable y flexible para las empresas, que pueden adaptar la producción al crecimiento o necesidades del momento.

¿Cómo está afectando la revolución de las impresoras 3D en el mundo empresarial a la exportación?

La impresión 3D puede suponer un cambio de paradigma en los procesos industriales ya que puede acabar con los problemas de stock o de sobreproducción: las empresas podrán fabricar bajo demanda dependiendo de sus necesidades. Esto podría causar una gran revolución en la distribución y transporte de mercancías, que se reduciría mucho en algunos sectores.

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