Seis son las economías que forman el Consejo de Cooperación del Golfo: Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Y en ellas se centra el último informe de Crédito y Caución, que señala una elevada vulnerabilidad de las mismas ante la evolución de los precios del petróleo y el gas, afectando directamente a sus riesgos de crédito.

El análisis de Crédito y Caución ha tenido en cuenta tres factores determinantes, analizados de forma individual, para obtener los siguientes datos: el 76% de las exportaciones, el 61% de los ingresos públicos y el 27% del PIB están relacionadas con los hidrocarburos, lo que desvela una alta vulnerabilidad en todas las economías de la zona.

Con el objetivo de diversificar sus economías y no hacerlas tan dependientes de los hidrocarburos, los países del Golfo comienzan a invertir en planes de desarrollo a nivel nacional, pero el ritmo de su implementación es aún demasiado lento como para solucionar a corto o medio plazo las debilidades de estas economías. Es importante destacar que la dependencia de las materias primas es elevada y, por otro lado, el informe alerta de que el último rebote de los precios desde su punto más bajo ha reducido el sentido de urgencia para llevar a cabo estas reformas.

De cara a futuro, Crédito y Caución prevé que entre 2018 y 2025 se producirá un crecimiento progresivo de los precios del petróleo, situando el precio del barril en 2025 entre los 72 y 83 dólares. A pesar de que este crecimiento no será suficiente para equilibrar las cuentas públicas, supondrá un respiro para los países exportadores. El informe señala que se debe profundizar en las reformas para evitar la disminución progresiva de las reservas y el encarecimiento del crédito, lo que provocaría un incremento de los riesgos de crédito durante este período, especialmente a medida que los niveles de deuda pública continúen aumentando.

El crecimiento de las energías renovables debido a la demanda de combustibles fósiles podría producirse antes de lo esperado, en parte porque los avances tecnológicos no se pueden predecir. Por otro lado, el mix energético se posiciona como un factor importante para que los exportadores de energía continúen preparándose para la transformación.

Es reseñable el papel de Catar en este escenario: se trata de la única economía que ha conseguido estabilizar su deuda pública en 2017. La otra cara de la moneda es Baréin, donde el nivel de deuda pública alcanzará el 90% en 2025, lo que requiere medidas urgentes para reconducir la situación.

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