Hoy es posible abrir una APP en el teléfono móvil y comprar casi cualquier cosa. La proliferación de esta tecnología en la última década puso en cuestión el futuro de las tiendas físicas. Sin embargo, ha resultado ser todo lo contrario. Más allá del entorno virtual, ‘ir de tiendas’ potencia experiencias satisfactorias difícilmente imitables como la cercanía al producto o el contacto humano. La tienda física no desaparecerá de nuestras vidas, sino que será transformada por la tecnología para tener un profundo conocimiento del consumidor en la era en que todo está interconectado.

La ubicuidad de la tecnología permitirá aunar los espacios físicos con el mundo digital. De esta imparable conjunción surgen diversos escenarios y posibilidades, en muchos de los cuales los robots o la realidad virtual ostentarán un rol fundamental, a pesar del recelo que este tipo de avances pueda suscitar en las personas de carne y hueso: un 32% de los dependientes tiene miedo de acabar remplazado por un robot.

Escenarios de ciencia ficción van camino de tornarse una realidad. La inteligencia artificial permitirá monitorizar y analizar los movimientos de consumidores y dependientes en las tiendas. En las tiendas físicas del futuro, robots y sensores serán capaces de identificar y catalogar el comportamiento de los usuarios. Mediante realidad virtual o, inclusive, realidad aumentada, en los escaparates de nuestras tiendas más queridas se materializarán los mensajes personalizados dirigidos a activar nuestros impulsos de compra.

Un claro ejemplo de este fascinante futuro en el que se aúna lo físico con lo digital es la innovadora propuesta de la principal compañía estadounidense de comercio electrónico que en 2017 presentó su revulsivo concepto de tiendas físicas en las que integró la visión artificial, sensores y aprendizaje automático. Gracias a esta tecnología que presentó el gigante estadounidense, los clientes podían entrar, coger un producto y salir de la tienda sin necesidad de pasar por caja, ya que el pago se efectuaba automáticamente desde el móvil, sin que el cliente tuviera ni tan siquiera la necesidad de sacarlo de su bolsillo.

La inclusión de soluciones digitales en las tiendas físicas permitirá a las grandes compañías recopilar una ingente cantidad de información que permitirá un profundo conocimiento de los gustos y las preferencias del cliente, amén de reducir los tiempos y costes y, por supuesto, conquistar aquello que todas las compañías desean: meterse en el bolsillo al consumidor mejorando su experiencia de compra.

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