“En los últimos seis meses están apareciendo nubarrones, pero es casi imposible cuantificar cuál va a ser el ritmo de pérdida de dinamismo de la economía mundial”. David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI), habla sobre las causas y consecuencias de una posible recesión económica. Entrevista realizada por Javier Labiano.

 

¿Puede la desaceleración de la economía acabar en recesión a corto o medio plazo?

Los economistas tenemos que ser sinceros y advertir que es muy difícil predecir recesiones. Por eso, vaya por delante que nos cuesta horrores acertar una futura recesión. El tema dependerá mucho de las variables que están provocando esa desaceleración, que básicamente son la tensión comercial entre Estados Unidos y China, la subida de tipos de interés en Estados Unidos, el encarecimiento del petróleo y alguna que otra perturbación política, como Italia. Si la Reserva Federal ya no sube mucho más los tipos, si no se recrudece la tensión entre Estados Unidos y China, si el petróleo no continúa escalando y si Italia recula, entonces solo iríamos a una leve pérdida de dinamismo de la economía mundial.

Vayamos por partes, ¿qué efectos directos puede tener la subida del precio del petróleo a corto plazo?

No lo sabemos con exactitud. Al final, la experiencia empírica nos dice que puede estar afectando a dos o tres décimas del crecimiento. No es algo que por sí solo explique el hundimiento, pero sí se va sumando a otras variables.

También nos encontramos en pleno proceso de desaceleración de la economía china. ¿Cómo influirá en la situación general?

Es otro elemento más. La economía china representa aproximadamente un 15% del PIB mundial, pero supone alrededor del 40% del crecimiento. Por lo tanto, cada punto porcentual que crezca de menos impactaría en tres o cuatro décimas sobre el incremento del PIB mundial.

¿Está preparada España para afrontar esta nueva situación internacional?

En España hemos hecho muchas cosas, como una reestructuración del sistema bancario. Además, hemos purgado los excesos de valoración en el mercado inmobiliario, se ha reducido la deuda de familias y empresas, y hemos ganado competitividad internacional. Todo esto permite pensar que, hoy en día, estamos mucho más capacitados que hace diez años para aguantar una desaceleración económica. Pero hay algo que ha empeorado: la capacidad de actuación desde la vertiente fiscal. Y es que, el nivel de deuda pública alcanza el 100% del PIB.

Italia se encuentra en el punto de mira. ¿Qué escenarios se plantean ante las tensiones de este país con la Comisión Europea?

Lo lógico y razonable es que Italia cediera y fuera consciente de que forma parte de una unión monetaria europea, donde el grado de actuación unilateral es reducido. Formar parte de esa unión implica cesión de soberanía y eso es lo que tienen que entender: que no se pueden incumplir los compromisos de estabilidad presupuestaria. Si no lo hacen se abrirían una serie de escenarios que podrían provocar que la ralentización económica fuera mucho más intensa.

Yo creo que el escenario central debe pasar porque Italia acepte las normas que se enmarcan dentro de la unión monetaria europea y que cumpla con esa reducción paulatina del déficit público, porque el país está en una posición muy delicada de deuda sobre el PIB, que ronda el 140%.

¿Si finalmente no acepta las normas podría provocar un efecto de imitación en otros países?

No lo sé. En cualquier caso, habría que ver en qué punto se indisciplinaría y qué consecuencias tendría. Es muy complicado predecir el ritmo al que la economía mundial se puede desacelerar, porque depende de muchos factores que no sabemos cómo van a evolucionar. Y éste es uno de ellos.

Supongo que tampoco sabemos cómo va a impactar la tensión comercial entre China y Estados Unidos…

Efectivamente, porque dependerá de cuáles sean los aranceles y la restricción al comercio que se imponga. Si se endurecen mucho más, el impacto será evidentemente mucho más negativo.

En cuanto a los mercados bursátiles, ¿qué motivos concretos están provocando una vuelta a la volatilidad?

Pues, fundamentalmente, que en los últimos seis meses están apareciendo nubarrones. Es casi imposible cuantificar cuál va a ser el ritmo de pérdida de dinamismo de la economía mundial. Pero nadie debate que lo mejor del ciclo ha quedado atrás y ya eso justifica un aumento de volatilidad en los mercados, que se acrecienta por las dudas sobre lo que va a pasar. De todas formas, me gustaría advertir de que en cierto modo el aumento de volatilidad que tenemos ahora en los mercados financieros es normal. Lo que era anormal es el nivel de volatilidad de los dos últimos años, que fue extremadamente bajo.

¿Qué sabe del seguro de crédito y del papel que ha jugado en la crisis?

Entiendo que sirve para reducir el riesgo de crédito de las actividades comerciales, y que ha sido un instrumento positivo durante la crisis.

 

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