“Es importante señalar que Europa se está quedando atrás en la revolución tecnológica, que ya no es el futuro sino el presente”. Manuel Llamas, redactor jefe de Economía de Libertad Digital y Libre Mercado, y miembro del Instituto Juan de Mariana, habla sobre la brecha tecnológica entre Norteamérica y Europa, sus causas y consecuencias. Entrevista realizada por Javier Labiano.

 

A su juicio, ¿es irreversible la pérdida de dinamismo económico en la zona euro?

Yo creo que es perfectamente reversible. La cuestión es que haya voluntad política para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias con el fin de impulsar con fuerza el crecimiento económico y la creación de empleo, especialmente en los países más débiles y vulnerables de la zona euro. Lo que lastra, en última instancia, al conjunto de la economía europea son aquellos Estados, fundamentalmente grandes potencias, que todavía sufren una especie de estancamiento crónico.

¿Puede ponernos un ejemplo?

El caso de Francia es paradigmático. Es una de las economías más grandes de la Unión Europea, pero al mismo tiempo registra unas tasas de crecimiento muy bajas. Con Italia ocurre exactamente lo mismo; y el caso de España también empieza a preocupar porque muestra ya signos de desaceleración. Pero, a diferencia de las grandes potencias europeas -incluida Alemania-, hay otras muchas más pequeñas pero muy dinámicas. Por ejemplo, Irlanda, que se ha convertido en uno de los grandes paradigmas de desarrollo y crecimiento en las últimas décadas y un modelo a seguir por parte de aquellas economías que realmente aspiren a alcanzar un gran éxito económico.

Por lo que comenta, no hay una desaceleración homogénea.

Efectivamente. No es comparable, por ejemplo, el estancamiento crónico que sufre Italia, que registra desde hace varios lustros crecimientos medios en torno al 1%, con los mucho más elevados que ha experimentado Irlanda en el mismo periodo. Por añadir un elemento más general, es importante señalar que Europa se está quedando atrás en la revolución tecnológica, que ya no es el futuro sino el presente. Las empresas tecnológicas encabezan los principales índices bursátiles del mundo y este cambio radical se ha producido en apenas 15 o 20 años. Pero si observamos a qué países pertenecen, nos damos cuenta de que la inmensa mayoría son norteamericanas y alguna asiática, mientras que las europeas están a la cola. Esto es algo ciertamente preocupante.

¿Este fenómeno puede crear una brecha digital entre las empresas?

El impulso de innovación dentro del ámbito empresarial tiene mucho que ver con el tamaño de las empresas. Cuanto más grandes son, más capacidad tienen para tecnologizarse. Alemania cuenta con una estructura productiva compuesta por un importante volumen de compañías medianas y grandes, mientras que en España hay mayoritariamente pymes y micro-pymes. Las firmas que disponen de suficiente tamaño pueden incorporar métodos innovadores y tecnológicos que favorezcan su producción, con independencia de su procedencia. Pero la principal brecha radica en que Europa, como bloque económico, está a la cola de la revolución tecnológica, porque las firmas que encabezan el ranking son fundamentalmente norteamericanas, como Amazon, Apple, Microsoft y Google, además de alguna asiática como Alibaba. Estamos viviendo una cuarta revolución industrial, y hay que recordar que los países que lideraron las anteriores fueron los que más se beneficiaron de sus ventajas en cuanto a crecimiento, creación de empleo y aumento de renta per cápita.

Y, ¿a qué se debe el déficit tecnológico de las empresas europeas?

Las firmas que ahora triunfan en el mundo tecnológico partieron en su día de pequeñas empresas puestas en marcha por grandes genios, que lograron el éxito porque consiguieron cubrir satisfactoriamente las necesidades de millones de personas. Lo que tenemos que preguntarnos como europeos es porqué esos genios surgen fundamentalmente en Estados Unidos, ya que estoy convencido de que también hay grandes emprendedores en Europa y en España.

Y, ¿cuál es su respuesta?

El contexto institucional económico y regulatorio de la Unión Europea no favorece el surgimiento y desarrollo de este tipo de empresas. En Estados Unidos es mucho más fácil crear una empresa, captar capitales y crecer que en la Unión Europea en general. Aunque en la Unión Europea también hay diferencias entre países. No es casual que Irlanda sea la sede favorita de las grandes multinacionales por su reducida fiscalidad y sus mayores facilidades regulatorias en comparación con grandes potencias como Alemania, Francia, España o Italia.

¿Sigue pensando que el proteccionismo comercial siempre genera pobreza?

El proteccionismo comercial es la gran amenaza económica que existe en la actualidad, junto con el auge de los populismos. No somos conscientes de los grandes frutos que ha traído consigo la globalización. Ésta comenzó en 1989 tras la caída del Muro de Berlín, con la que se inició un paulatino proceso al que también se sumó China con su gradual apertura comercial y que ha traído una serie de frutos absolutamente beneficiosos para el conjunto de la población.

¿En qué cifras se materializan estos frutos?

El porcentaje de pobreza extrema se ha desplomado en los últimos 40 años, desde el 35% de la población mundial a menos del 10%, y eso es fruto de la globalización. El número de guerras también ha descendido de forma drástica y nunca hemos tenido menos conflictos bélicos en la historia de la humanidad que ahora. El aumento de la riqueza ha sido absolutamente exponencial. Son cientos de millones de personas los que están sumándose año tras año a la clase media, fundamentalmente en China y en India. Y la renta per cápita a nivel mundial se ha multiplicado por más de 8 en las últimas décadas. Incluso la desigualdad a nivel global ha descendido de forma muy sustancial, puesto que los ricos son más ricos, pero es que los pobres son mucho menos pobres. Todos estos son los grandes frutos de la globalización y el proteccionismo comercial los pone en riesgo, por eso es ciertamente preocupante.

¿Qué sabe del seguro de crédito y del papel que ha jugado en la crisis?

El seguro de crédito es un instrumento fundamental para cualquier empresa que quiera exportar y abrirse al exterior. En los últimos años y ante la crisis que ha sufrido el país, miles de pymes y compañías españolas han abierto nuevos mercados; y poder contar con este tipo de producto les ha garantizado una cierta seguridad a la hora de establecer relaciones comerciales con otro tipo de firmas y clientes a nivel internacional. Desde ese punto de vista, el seguro de crédito juega un papel importante a nivel empresarial.

 

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